Mi refugio. Y ahora, el tuyo.

Un arquitecto no compra una casa rural. La dibuja, la levanta y la abre para que otros la vivan.

Una casa dibujada a mano, frente a Gredos.


Soy Herminio. Arquitecto.

Vivo junto al mar, pero me apasionan la montaña y los bosques.

Llevo 25 años veraneando en Talaveruela de la Vera. Llegué aquí por unos familiares, me quedé por sus gentes, por sus bosques y sus gargantas —la de Cuartos, la Naval, y las que nadie encuentra en Google—, por el silencio de las mañanas y por la marea que baja de la sierra cada noche de verano.

Un día dibujé esta casa en un papel.

No la compré. No la reformé.

La levanté desde los cimientos con mis propias manos —alguna cicatriz que perdura incluida—, pensada metro a metro para que la luz entrara por donde tenía que entrar, para que el techo de castaño oliera a lo que tenía que oler, y para que la solana mirase de frente a la Sierra de Gredos sin que nada se interpusiera.

130 metros cuadrados. 6 personas.

Una buhardilla donde los niños se inventan guerras. Una terraza-solana donde el tiempo se olvida de correr. Un jacuzzi, una chimenea y una barbacoa para las noches en las que nadie tiene prisa por dormir.

Podría haberla alquilado como una casa rural más. No lo he hecho.

La abro solo para quienes entienden que venir a La Vera no es huir de la ciudad: es reencontrarse con algo que la ciudad ya no sabe dar.

Si buscas una casa rural barata, hay muchas. Esta no lo es.

Si buscas un sitio donde desconectar de verdad, con el cuidado de quien la diseñó pensando en cada rincón, bienvenido.

La casa lleva tiempo esperando a alguien como tú.

— Herminio

Casa entera

La casa entera. Solo para los tuyos.

Chimenea

Se enciende en octubre y habla hasta mayo.

Frente a Gredos

Aquí no hay «vistas panorámicas». Hay una sierra.

Terraza

Donde el tiempo se olvida de correr.

Bañera de hidromasaje

Se entra cansado. Se sale otra persona.

Barbacoa

Cena al aire libre, incluso cuando está prohibido hacer fuego.

¿Listo para desconectar?

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